Creo que les venía debiendo una nueva entrada desde hace unos días... Bueno, verán. Con presión suele hacerse difícil escribir, y estos últimos días han sido a puro nervio por aquí. Estoy en un condenado vilo sin saber qué cuernos va a pasar con mi trabajo. En la ignomia total esperando algún dato para saber qué cuernos es de mi salud. En una cosmogonía social sin saber por qué se me hace más difícil que nunca relacionarme con la gente. Y por si fuera poco... con el frío no me da ganas de teclear :P
Bien. ¿Qué tengo para contar? Vengo de dibujar en un cumpleaños de quince y debo decir que me gané el pago. Más que conforme quedaron todos con mi trabajo, pero, sobre todo, yo me quedé absolutamente satisfecho. Aunque, eso sí, creo que me estoy mereciendo unas buenas horas de sueño. La juntada de bloggers me desequilibró los horarios, a tal punto que me parece normal estar escribiendo una entrada a las seis y cuarenta y tres de la mañana después de no haber dormido en toda la noche. Y haber dormido toda la mañana y la siesta me dejó los huesos bastante resentidos.
¡Pero en fin! Haber ganado docientos pesos en una noche me devuelve el ánimo, y la juntada de los bloggers estuvo muy buena. Conocí gente muy copada, me divertí bastante y hasta creo que, en algún momento, me reí.
Y podría hacer una semblanza más justa para una noche tan genial como la del viernes, con gente tan simpática, pero hasta acá me llegó el combustible: si escribo más me quedo dormido en este condenado cyber que me protege de la dura y fría madrugada.
¡Así que adéu!
Y salú,
Jota
Mi remera favorita
Hace 18 años